Organismos internacionales señalan que el país pasó de ser zona de tránsito a un "hub" del narcotráfico, planteando desafíos urgentes de vigilancia para la Amazonía.
Redacción Central
La reciente advertencia emitida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), respaldada por la representación de la UNODC, señala que Bolivia ha dejado de ser únicamente un territorio de tránsito y producción para convertirse en un centro de operaciones del crimen organizado transnacional. Este diagnóstico interpela de manera directa a regiones como el Beni, cuya vasta extensión territorial, áreas de difícil control y conexiones logísticas con la Amazonía lo exponen ante una potencial expansión de estas redes ilícitas.
Frente a este escenario, analistas e instituciones coinciden en que el debate local no debe centrarse en especulaciones sobre la presencia de carteles, sino en abrir una agenda rigurosa de seguridad ciudadana e institucional. El verdadero desafío radica en evaluar con precisión qué controles existen en fronteras y ríos, qué reportes maneja el Ministerio de Gobierno, cuál es la capacidad real de reacción de la Policía y qué señales observan las autoridades departamentales para blindar la región frente a la criminalidad organizada.