El viceministro de Lucha contra el Contrabando, José Castro, alertó que garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) destinadas al mercado interno estarían siendo desviadas hacia Perú por rutas del lago Titicaca.
La autoridad afirmó que existen comunidades que reciben el producto bajo el argumento de cubrir necesidades domésticas, pero que luego las garrafas son reunidas y trasladadas por vía lacustre al país vecino. Según dijo, la Armada Boliviana detectó movimientos ilícitos de GLP en esa zona fronteriza.
Castro sostuvo que el problema no se limita al traslado de una garrafa por persona, sino también al acopio de unidades que inicialmente fueron distribuidas para el consumo interno. En ese marco, señaló que es necesario reforzar la trazabilidad del producto para identificar su destino final y detectar posibles desvíos desde los puntos de distribución.
La autoridad también mencionó irregularidades en vehículos encargados de repartir GLP. De acuerdo con su versión, se detectaron camiones que se apartaban de las rutas asignadas y entregaban garrafas a personas distintas de los consumidores previstos. Incluso, afirmó que algunos vehículos llegaron a comercializar hasta 30 garrafas fuera de sus recorridos habituales.
Castro planteó fortalecer los controles y la coordinación entre la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), los gobiernos municipales y las Fuerzas Armadas. Además, dijo que deben diferenciarse tres escenarios: distribución racional, acopio con fines de especulación y desvío para contrabando.
Las dificultades de abastecimiento también se reflejaron en El Alto, donde numerosas personas hicieron fila desde temprano en inmediaciones de la avenida Juan Pablo II, cerca de Chacaltaya. En uno de los puntos de distribución llegó un camión con 210 garrafas, con entrega limitada a una unidad por persona. Los negocios, como panaderías, podían solicitar hasta diez, previa presentación de su licencia de funcionamiento original y documentación de respaldo.
Vecinos consultados señalaron que esperaban desde las 05:00 o 06:00 y que habían llegado desde zonas como Villa Ingavi, Villanueva y Alto Lima. Otros afirmaron que los camiones no estaban llegando a sus barrios.
En medio de la escasez, ciudadanos denunciaron además que algunas tiendas revendían las garrafas entre Bs 30 y Bs 50, pese a que el precio oficial es de Bs 22,50. Estas denuncias se suman a las alertas sobre acopio y desvío, aunque cada caso requiere verificación para establecer si se trata de especulación, reventa irregular o contrabando.