Autoridades y transportistas denunciaron el deterioro crítico de carreteras en el Beni, advirtiendo riesgo de colapso en el tramo San Borja–Yucumo por el desborde del río Maniqui y graves problemas de transitabilidad en otras rutas.
“Se ha constatado un alto riesgo de colapso de la vía, existe una erosión acelerada que compromete la seguridad”, señala el informe presentado a autoridades nacionales.
La preocupación por el estado de las carreteras en el departamento del Beni se intensifica tras la advertencia sobre el desborde del río Maniqui, que estaría a punto de afectar gravemente el tramo carretero entre San Borja y Yucumo.
La situación fue puesta en conocimiento del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, y del presidente ejecutivo de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Ernesto Alberto Farfán, mediante notas oficiales en las que se detalla el riesgo inminente en la zona.
En el documento se advierte sobre una erosión acelerada que compromete la estabilidad de la vía, poniendo en peligro tanto a transportistas como a comunidades cercanas.
Asimismo, se solicitó la ejecución urgente de medidas como el despliegue de equipos técnicos, obras de contención, coordinación interinstitucional y la elaboración de un plan de contingencia vial con rutas alternativas.
El escenario también afecta a otros sectores del departamento. El ejecutivo del transporte pesado en el Beni, Aquiles Balcázar, denunció el crítico estado de la carretera en el tramo entre los ríos Ibare y Mamoré, donde varios camiones de alto tonelaje permanecen varados debido al barro generado por las lluvias.
Según explicó, sectores como el estrecho cercano a los puertos Los Puentes y Varador se han convertido en puntos conflictivos para la circulación, dificultando el tránsito y afectando las actividades productivas.
Balcázar cuestionó además la falta de intervención oportuna por parte de la ABC, señalando que, si bien existe un presupuesto de dos millones de bolivianos para mantenimiento, actualmente no se cuenta con recursos disponibles para trabajos básicos.
Añadió que los fondos recién llegarían en abril, cuando las lluvias hayan pasado, lo que retrasaría cualquier solución. La situación genera preocupación en distintos sectores, que demandan acciones inmediatas para garantizar la transitabilidad y evitar mayores afectaciones económicas y sociales en el departamento.