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CARLOS LÓPEZ VACA

Un Poeta de Raigambre Humanista y Cultor de una Poesía Reflexiva y Trascendente.

CARLOS LÓPEZ VACA

Comentario: Arnaldo Mejía Méndez
A este poeta de los bosques y los ríos amazónicos del noroeste de este Beni nuestro, nos sobran razones para incluirlo en las páginas de esta Antología, por humano, por humilde, por sencillo y, por ese amor inmenso que trasmiten sus poemas por su pueblo y por su tierra y por la Patria.
Don Carlos López Vaca, goza de ese raro privilegio, de haber nacido en la Patria Grande de los Poetas. Publicó su primera obra en 1990 con el título: POEMAS EN ROJO Y NEGRO, obra ésta que la consideramos como su mayor carta de presentación. Con ella, este Poeta ha dado lo más característico de su estilo creativo y vital. Nos ha entregado sus más nobles meditaciones y lo más maduro de su vida tan rica en sentimientos.
Su versar, es una poesía despojada de aquel gusto cursi del que hacen gala los consonanteros. Se halla más bien seducida por la reflexión y por un verdadero espíritu de trascendencia.
Es tremendamente humana, tensamente sentida y tejida nerviosamente con hilos del ensueño, de la esperanza, de la justicia, de la paz y la ternura.
Con las cuerdas de su laúd bien templadas, este buen hombre anda por los caminos de la poesía, cantando su dolor y sus deseos, sus inquietudes y protestas ante esta vida tan injusta, llena de penalidades y sufrimientos y tan castigadora contra la gente humilde y pobre pero también, tiene campo en su corazón, para pensar y soñar con el amor y con una patria más humana y justa para todos.
Don Carlos López Vaca, es una persona muy rara y sensible para estos tiempos tan violentos e insolidarios, humilde y sencilla en su trato. Es un hombre de bien con dotes de ser un buen amigo sincero. Es, además, un luchador incansable por el bien de su pueblo y su gente.
El hombre de carne y hueso del que habla Unamuno, es aquel que gana el pan con el sudor de su frente y combate por la vida en el áspero comercio de los días. Pero el otro, el que anhela prevalecer más allá de la muerte, busca otro pan para su espíritu y es sangre que mana de su frente que suda y sueña. Por lo que es, por todo lo que hasta ahora ha dado y seguirá dando, Don Carlos López pertenece, “a la clase de aquellos que desde la sombra se esfuerzan hacia la luz”.
Este poeta tiene un alma con un corazón de fuego, que le quema su vida con una indefinible y pertinaz dolencia. Sus versos son cantos de trinos en el alba, anhelando siempre, hermosos y alegres amaneceres.
Nació en la localidad de Puerto Knock, de la provincia Vaca Díez, Departamento del Beni, el 3 de mayo de 1941. Radica desde hace muchos años en la bella progresista y fronteriza ciudad de Guayaramerí

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