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Cosecha de cacao silvestre fortalece identidad y desarrollo en El Carmen del Iténez

El Carmen del Iténez, en la provincia Iténez del departamento del Beni, vive entre enero y marzo una de sus etapas más importantes del año con la cosecha del cacao silvestre amazónico, un producto emblemático que sostiene la economía familiar, preserva saberes ancestrales y da origen a un chocolate artesanal reconocido por su alta calidad.

Cosecha de cacao silvestre fortalece identidad y desarrollo en El Carmen del Iténez

“El cacao no solo es nuestro sustento, es parte de nuestra identidad y de lo que somos como comunidad; cada cosecha es un trabajo en familia y una herencia para nuestros hijos”, expresó un productor local de la zona.

 

La región de El Carmen del Iténez forma parte de una vasta área amazónica donde el cacao silvestre crece de manera natural en los bosques cercanos a ríos como el Iténez y el Blanco.

 

A diferencia del cacao industrializado, este producto se recolecta de árboles nativos, con una genética mayoritariamente beniana, lo que le otorga un perfil de sabor intenso, floral y equilibrado, altamente valorado por chocolateros artesanales y mercados especializados.

 

Durante la temporada de cosecha, recolectores experimentados se internan en los denominados “chocolatales”, rodales naturales de cacao amazónico, para seleccionar cuidadosamente las mazorcas maduras.

 

Esta labor se realiza de manera comunitaria y familiar, combinando conocimientos tradicionales transmitidos de generación en generación con prácticas mejoradas de fermentación y secado.

 

El proceso posterior a la recolección es clave para garantizar la calidad del grano. Las semillas deben fermentar y secarse de forma adecuada para desarrollar los compuestos aromáticos que distinguen al cacao amazónico del Beni y que luego se reflejan en el chocolate artesanal elaborado en la región.

 

Más allá de su valor económico, la cosecha de cacao representa un eje fundamental de identidad cultural para las familias campesinas e indígenas del Carmen del Iténez.

 

La recolección y transformación del grano constituyen un ritual comunitario que refuerza los lazos sociales y simboliza la riqueza de la biodiversidad local.

 

En los últimos años, diversas iniciativas de apoyo técnico y de comercialización han buscado fortalecer la cadena productiva, mejorar las condiciones de mercado para los pequeños productores y posicionar al chocolate amazónico boliviano en escenarios nacionales e internacionales.

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