DESDE LA CONCIENCIA CIUDADANA ES HORA QUE EL BENI DECIDA
El anuncio del presidente Rodrigo Paz sobre la gestión de US$500 millones con el Banco Mundial para infraestructura, desarrollo vial y corredores bioceánicos debe llamarnos la atención a todos los benianos.
Por: Lavive Yáñez Simón
Comunicadora Social
No para lamentarnos porque una obra no aparezca en un anuncio presidencial.
Para entender que ha llegado el momento de organizarnos.
Si el país está definiendo sus grandes corredores de integración y el Beni tiene conexiones estratégicas con Brasil, Perú y el resto de Bolivia, debemos demostrar por qué nuestras carreteras, nuestros puentes y nuestras conexiones no son solamente necesidades regionales: son infraestructura estratégica para la economía nacional.
Esto fortalece una convicción que venimos planteando:
el desarrollo no puede depender de la voluntad del gobierno de turno.
Necesitamos una institucionalidad productiva capaz de sentar en una misma mesa al Estado, productores, empresarios, universidades, municipios y sociedad civil.
El Estado debe garantizar infraestructura, seguridad jurídica, conectividad y condiciones para invertir.
Pero quienes producen deben tener voz en las decisiones que definirán el futuro económico del departamento.
Ahí está el sentido de Generación Riqueza.
No esperar que alguien venga a decirnos qué necesita el Beni.
El Beni debe construir, sustentar y defender su propia visión de desarrollo.
Podemos pensar diferente, pertenecer a distintos sectores y tener distintas posiciones políticas. Pero cuando se trata del futuro económico del Beni, debemos ser capaces de coincidir en lo esencial:
que nuestra producción llegue a los mercados, que nuestra riqueza genere bienestar y que nuestras oportunidades no vuelvan a quedar al margen de las grandes decisiones nacionales.
La noticia de hoy no debería dividirnos.
Debería despertarnos.
Porque mientras otros territorios presentan proyectos, construyen alianzas y aseguran inversiones, nosotros no podemos seguir esperando.
Tenemos territorio, productores, recursos, ubicación estratégica y capacidad humana.
Ahora necesitamos convertir todo eso en una propuesta común, técnica, productiva y de largo plazo.
Ese es el desafío.
Un Beni que no pide que decidan por él, sino que se organiza para decidir qué futuro quiere construir.
El futuro no se espera, se construye.