miércoles 28 de octubre de 2026 • Trinidad, Beni
Seguridad

EL RETORNO DE LA DEA: 18 AÑOS DE RUPTURA, NUEVO MAPA ANTINARCÓTICOS

EL RETORNO DE LA DEA: 18 AÑOS DE RUPTURA, NUEVO MAPA ANTINARCÓTICOS

Para comprender el impacto del retorno de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), es indispensable rememorar noviembre de 2008. En aquel entonces, el gobierno del expresidente Evo Morales ordenó la expulsión definitiva de la agencia estadounidense de territorio boliviano, acusándola de "injerencia política", espionaje y financiamiento a sectores opositores en medio de la crisis de la denominada "Media Luna".

Con esa decisión se cerró un ciclo de casi tres décadas de presencia permanente de la DEA en el país. Durante la época del modelo tradicional (décadas de 1980 y 1990 y principios de los 2000), la agencia operaba bajo un esquema de intervención directa de campo:

* Presencia territorial y armada: Agentes estadounidenses no solo coordinaban operaciones, sino que participaban en incursiones de campo, patrullajes aéreos y terrestres, e interdicciones conjuntas con los Unidades Policiales de UPAR (Unidad Policial de Patrullaje Rural) y los Leopardos (UMOPAR).

* Control de fondos y logística: La DEA administraba directamente presupuesto para equipamiento, viáticos, combustible y pagos a informantes dentro de la fuerza pública.

* Erradicación forzosa: Su estrategia central estaba amarrada a la erradicación violenta y forzosa de la hoja de coca, lo que generó durante años enfrentamientos armados y violaciones a los derechos humanos en el Trópico de Cochabamba y los Yungas.

La salida de la DEA en 2008 dio paso al modelo de "nacionalización de la lucha contra el narcotráfico", donde el Estado asumió el control total de las operaciones con respaldo de la Unión Europea y agencias regionales, aunque sufriendo la desconexión paulatina de la red global de radares de inteligencia estadounidense.

¿Qué hace y qué deja de hacer la DEA con el nuevo acuerdo?

El nuevo flujo de cooperación con la agencia no implica un retorno al modelo del siglo XX. El marco normativo ratificado por la actual administración marca una frontera operativa estricta basada en la soberanía institucional:

Lo que SÍ hará la DEA (El nuevo perfil técnico):

* Intercambio de inteligencia criminal en tiempo real: Cruce de bases de datos internacionales sobre rutas de tráfico aéreo, marítimo y terrestre, identidades falsas, frecuencias de vuelo sospechosas y redes de narcoavietas que cruzan la Amazonía y el Chaco hacia Paraguay, Brasil y Europa.

* Rastreo del lavado de dinero: Seguimiento a flujos financieros sospechosos, empresas fachada e inversión inmobiliaria vinculada al crimen organizado transnacional.

* Capacitación y tecnología: Transferencia de equipamiento para interceptación telefónica legal, software de análisis forense digital y formación especializada para personal de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN).

Lo que NO hará la DEA (Líneas rojas del Estado):

* Cero patrullajes ni agentes armados: Ningún funcionario de la DEA usará armas en territorio nacional ni participará en operativos de arresto o allanamientos.

* Prohibición de incursiones en zonas cocaleras: La agencia no tiene potestad para ingresar al Trópico de Cochabamba, los Yungas ni a parques nacionales para ejecutar erradicaciones o fiscalizaciones de cultivos.

* Subordinación legal: Toda la información recibida debe ser canalizada a través de la Fiscalía General del Estado y la FELCN, impidiendo investigaciones paralelas e independientes por parte de la agencia extranjera.

Los factores de la urgencia: ¿Por qué Bolivia reabre la puerta?

El viraje institucional responde al agotamiento de la estrategia insular frente a la mutación del crimen organizado en la región:

* La penetración de carteles internacionales: Casos de alto impacto como las redes operadas por el capo uruguayo Sebastián Marset evidenciaron que Bolivia dejó de ser un simple país de tránsito para convertirse en centro de acopio, cristalización y lavado de activos de organizaciones complejas como el Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil.

* El desborde de coca excedentaria: Informes especializados señalan que la superficie cultivada supera holgadamente el techo legal de las 22.000 hectáreas fijado por la Ley 906, saturando la capacidad de absorción del mercado tradicional y alimentando laboratorios de refinamiento en zonas fronterizas.

* Reintegración al radar internacional: El aislamiento de casi dos décadas mermó la capacidad de respuesta boliviana frente al uso masivo de radares transfronterizos y tecnologías satelitales que hoy manejan las agencias globales de interdicción.

Geopolítica y fricción interna

El regreso de la oficina técnica en La Paz no está exento de un fuerte costo político. Mientras sectores del bloque productivo y empresarial ven con buenos ojos la reconexión estratégica para frenar el crimen organizado, sectores afines al bloque cocalero y dirigentes del Chapare califican la medida como una "vulneración de la soberanía" y un retroceso en las conquistas históricas del movimiento campesino.

El desafío de la actual administración radicará en demostrar que el intercambio de datos con Estados Unidos sirve de herramienta técnica para la FELCN sin derivar en subordinación política ni en focos de convulsión social en las provincias del país.

La Palabra del Beni · Decano de la Prensa Beniana