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FERIADO SIN PUENTE: FRENA LA ECONOMÍA Y EL TURISMO DE LORETO

Mientras la Gobernación decreta tolerancia hoy desde el mediodía y feriado el miércoles 7, el Ministerio de Trabajo se limita al trámite burocrático sin incentivar un puente festivo. El Beni vuelve a quedar al margen de las políticas de promoción turística que el Ejecutivo aplicó en Oruro, Tarija o Urkupiña.

FERIADO SIN PUENTE: FRENA LA ECONOMÍA Y EL TURISMO DE LORETO

Por la Redacción / La Palabra del Beni.— La Festividad de las Lágrimas de la Virgen de Loreto es la manifestación religiosa, cultural e histórica más importante del departamento. Año a año, miles de devotos emprenden la caminata hacia la primera misión jesuítica de Moxos, pero el impacto económico de esta fiesta vuelve a quedar encajonado por la falta de visión del Gobierno Central. Aunque el Decreto Departamental BN N.º 12/2026 garantiza tolerancia laboral hoy desde las 12:00 y feriado completo este miércoles 7, la conmemoración cae a mitad de semana sin que el Ministerio de Trabajo ni el Viceministerio de Turismo hayan articulado un puente festivo nacional o regional.
Esta omisión no es un detalle administrativo menor; es una muestra más del sesgo centralista en la gestión del turismo y el desarrollo regional.
El doble rasero: Puentes turísticos para el eje, abandono para el Beni
Cuando se trata de festividades en el eje central o el sur del país, la flexibilidad del nivel central es inmediata:
Los antecedentes del Eje: Para el Carnaval de Oruro, las fiestas patrias o la Festividad de Urkupiña en Cochabamba, el Ministerio de Trabajo suele emitir decretos de "puente festivo" o traslados de feriados para enganchar el fin de semana. Lo propio ocurre con la Vendimia en Tarija o el Gran Poder en La Paz, donde la maquinaria estatal de turismo despliega campañas de promoción nacional e incentivos laborales.
El olvido Amazónico: En el caso de Loreto —cuya festividad está declarada Patrimonio Cultural y Religioso de Bolivia por Ley N.º 2607— el tratamiento centralista es puramente formal. Se "acata" el feriado departamental en el papel, pero se ignora la oportunidad de conectar el feriado del miércoles con el fin de semana para dinamizar a las provincias benianas.
1. La urgencia de ser tomados en cuenta en el mapa nacional
El Beni no puede seguir siendo tratado como una región de segunda categoría en las políticas públicas de cultura y turismo. Que el Estado Central ignore el potencial de la peregrinación a Loreto desaprovecha una de las rutas de fe más antiguas de la Amazonía.
Ser tomados en cuenta significa que el Viceministerio de Turismo articule paquetes con aerolíneas (como BoA), promocione la ruta jesuítica en el resto del país y emita normativas laborales que permitan al trabajador del interior viajar a la Amazonía sin el fantasma del descuento salarial.
2. El enorme movimiento económico que se frena
Un feriado a mitad de semana "corta" el flujo de visitantes externos y limita el consumo a un evento de pocas horas local. Un puente festivo planificado, en cambio, inyectaría recursos frescos a una cadena productiva necesitada de liquidez:
Cadenas favorecidas: El turismo religioso en Loreto mueve de forma directa al transporte interprovincial y urbano, las vivanderas, artesanos, gastronomía típica (el tradicional chicharrón, majadito y masacos), la red hotelera de Trinidad y Loreto, y los servicios de guías en las moxos jesuitas.
Multiplicador económico: Un visitante de Santa Cruz, La Paz o Cochabamba que se queda tres o cuatro días en el departamento genera una inyección económica directa que beneficia al pequeño emprendedor y al comercio popular, reactivando la economía de base de las familias trinitarias y loretanas.
El desarrollo del Beni no se construye solo con discursos de integración; requiere que sus festividades patrimoniales sean respaldadas con las mismas herramientas de fomento que el centralismo usa para favorecer a otras regiones.

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