Mientras YPFB proyecta consolidar a Bolivia como país de tránsito para transportar gas natural desde Argentina hasta Brasil, en el departamento del Beni surge la interrogante sobre el impacto real de esta agenda energética. Sectores locales exigen saber si el flujo continuo en la red troncal y el cobro de peajes se traducirán en mayor estabilidad para el suministro de diésel, GLP y la generación eléctrica regional.
El debate sobre el futuro energético del país volvió al centro de la agenda nacional tras los avances reportados por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para operar como articulador del transporte de gas natural entre los yacimientos de Vaca Muerta (Argentina) y el mercado de Brasil. Sin embargo, en el departamento del Beni —históricamente ubicado al final de la cadena de distribución de hidrocarburos— la discusión cobra un matiz distinto: la urgencia de traducir los anuncios macroeconómicos en soluciones operativas concretas para la región.
El plan nacional contempla el aprovechamiento de la capacidad instalada del sistema de ductos del país para el tránsito del energético. No obstante, para la economía beniana, cuya matriz productiva y ganadera depende críticamente de la logística de transporte por cisterna, el principal cuestionamiento gira en torno a si esta integración internacional garantizará un flujo constante de carburantes y estabilidad en la distribución de Gas Natural Licuado (GNL).
El reto de la logística y la cobertura regional
A diferencia de los departamentos del eje central conectados a redes de gasoductos, el Beni abastece sus plantas de regasificación y estaciones de servicio mediante el denominado "sistema de tubo virtual" (cisternas que trasladan GNL).
Durante las épocas de alta demanda o contingencias viales, los retrasos en el arribo de camiones cisternas desde Santa Cruz o Cochabamba han provocado desabastecimientos temporales de diésel y GLP en municipios del norte e itinerantes, afectando directamente al sector transporte y a los productores agropecuarios.
Por ello, analistas y sectores locales señalan que la prioridad para el departamento no solo debe ser la generación de ingresos por peajes de tránsito de gas hacia Brasil, sino garantizar que YPFB destine parte de esa liquidez operativa a reforzar la infraestructura de almacenaje en las plantas de Trinidad y Guayaramerín.
Generación eléctrica y tarifas en la mira
Otro aspecto sensible para la población beniana es la continuidad operacional de los sistemas aislados de generación termoeléctrica. La garantía de un suministro firme de gas a nivel nacional es clave para evitar variaciones en los costos de generación que finalmente repercuten en las facturas de consumo domiciliario e industrial.
En un contexto donde la Asamblea Legislativa Departamental y diversas instituciones cívicas continúan exigiendo medidas estructurales para la reducción de las tarifas eléctricas en el departamento, la integración energética regional se percibe como una oportunidad para que el Estado central compense el histórico rezago en conectividad e infraestructura que sufre el Beni.