MI OBRA LITERARIA Y LA LITERATURA ORAL Y ESCRITA EN EL BENI
Zoilo Salces Paz
BREVE INTRODUCCIÓN
La literatura en el Beni, tanto la oral como la escrita, tiene sus tiempos y espacios, bien marcados, en lo que fue la Provincia Moxos, fundada el 15 de febrero de 1560 por el Marquez de Cañete y Virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza, y lo que fue después, Departamento del Beni, fundado por el Presidente José Ballivián, el 18 de noviembre de 1842. Consiguientemente, el Beni es una prolongación de lo que fue la Provincia Moxos en la Colonia, la sexta y de mayor extensión en la Real Audiencia de Charcas. Por ello, para entender su historia, tenemos que conocer la de Moxos.
LA LITERATURA ORAL EN EL BENI
La literatura oral del mojeño prehispánico, caracterizada por leyendas y mitos rescatados en las crónicas de los primeros jesuitas que pisaron Moxos, evangelizaron al mojeño y fundaron con él una veintena de misiones, se extendió, llevada por la tradición oral, hasta bien entrada la República.
En esas crónicas encontramos los mitos: “El Tigre Invisible”, “El Jichi” que cuida los humedales, “El Duende” que cuida los montes, explicados con pocos detalles, y la leyenda “El Jucumari”, explicada con más detalles. En ellas mencionan, también, los mitos: “El Sol”, “La Luna”, “El Rayo” y “El Arcoíris”, sin detalles; los que se explican y comprenden a través de la Cosmovisión del amazónico-mojeño.
Con los cruceños, los segundos colonizadores de Moxos, la tradición oral empezó a guardar y llevar, adaptados por el mojeño-beniano y más o menos hasta mediados del pasado siglo XX, la leyenda “El Guajojó” y los cuentos “La Viudita”, “El Silbaco” y “El carretón de la otra vida”; a los que llamo “cuentos clásicos”.
LA LITERATURA ESCRITA EN EL BENI
La literatura que utilizó la pluma metálica y la tinta, plasmada comúnmente con letra cursiva de elegante trazo, la trajeron los jesuitas que fundaron las misiones de Moxos. Con ella escribían sus crónicas-informes dirigidos a sus superiores en Lima, donde tenían su colegio, y registraban los bautizos y matrimonios en los libros de sus iglesias. Esta pluma estuvo vigente en nuestras escuelas hasta mediados del pasado siglo XX. Fue reemplazada por el “Lapicero de tinta seca”, con el que se facilitaba la escritura y se ahorraba tiempo y dinero.
POESÍA CON HISTORIA
Creo que el primer poema publicado en nuestro pueblo, antes de tener la imprenta en el Beni, es el que rescata Manuel Limpias Saucedo en su libro, “Los gobernadores de Mojos” (Págs. 115 y 116). Su autor apellida Ortega (no da su nombre), está trabajado en “octavas reales” y fue publicado en 1856. Al poeta lo inspiró el Decreto del 9 de julio de 1856, promulgado por el Presidente Jorge Córdova. A través de este Decreto, importante y de hondo contenido para el mojeño-beniano de esos días, se anulaba el abusivo y absurdo “Contrato de las temporalidades” instituido en los primeros días de la República, por un lado, y se ordenaba el reparto equitativo de los bienes de las misiones: vacas, caballos, casas, canoas, moliendas…a las diferentes familias mojeñas descendientes de los nativos con los que los jesuitas fundaron las misiones de Moxos, por el otro lado.
Es necesario aclarar, para comprender mejor esa dramática y dura realidad, que el Estado por medio de dicho “Contrato de las temporalidades”, cobraba impuesto por cada mojeño que entregaba, como si fuera de su propiedad, a un determinado patrón. Lo que llevó al uso de “la guasca” por arroba (25 latigazos), para los que no cumplían “las tareas” que les imponían, y la bala del Colt, el Winchester y el Mauser, para los que se rebelaban y huían.
Dicho singular poeta, en su expresivo y armonioso poema con contenido histórico, realza al Gral. José Ballivián, el creador del Departamento del Beni, a Miguel de los Santos Rivero, el último Gobernador de Moxos y el primer Prefecto del Beni, y a Manuel de la Cruz Méndez, quien firma con Ballivián, como su Ministro del Interior, el histórico Decreto del 6 de agosto de 1842 que devuelve a la Provincia Moxos su independencia (había sido anexada de facto a Santa Cruz el 11 de abril de 1823). De ese histórico y significativo poema, que habla por sí sólo, incluyo aquí, como muestra, dos de sus octavas reales, la primera y la tercera:
“Álzate musa mía, toma aliento,
que llegó el día de gloriosos hechos
templa la lira y con sonoro acento,
ya que están tus deseos satisfechos,
entona y canta en grande pensamiento
que al hombre diera igualdad, derechos,
libertad, existencia, nombradía,
felicidad, en fin, Ciudadanía”.
“Empero el brillo de la patria hermosa
a un remoto confín a penas llega
y en tanto que igualdad allá se goza
aquí al triste mojeño se la niega.
Sólo este pueblo, en noche tenebrosa,
por un rayo de luz en vano ruega,
no se oyen sus lamentos ni sus penas
ni el horrendo crujir de sus cadenas”.
LA IMPRENTA Y LA LITERATURA EN EL BENI
El primer periódico editado en el Beni, “EL ECO DEL ORIENTE”, ve la luz pública el 15 de abril de 1882, a poco de instalada la primer imprenta en su territorio, y seis años después, el 30 de agosto de 1888, editan en la imprenta del “Barracón Orthon”, centro gomero de don Antonio Vaca Diez, el primer libro beniano, titulado: “PROPUESTA VACA DIEZ”.
LOS PRIMEROS LIBROS BENIANOS
“PROPUESTA VACA DIEZ”: Por su corto texto, tiene 41 páginas, es un opúsculo. En él su autor, Antonio Vaca Diez, plantea al Estado proyectos de infraestructura vial y leyes, para colonizar la Amazonía Beniana y conectarla con el resto del país. Propone también, la construcción de caminos carreteros y de sendas, lanchas a vapor surcando los grandes ríos benianos afluentes del soberbio Amazonas y la exploración de los afluentes del río Beni y de los campos del entorno del lago Rogaguado. Hay en todo esto una original visión geopolítica, conectada con nuestras dilatadas y abandonadas fronteras con Brasil y el Perú.
“LOS GOBERNADORES DE MOXOS”: Su autor es Manuel Limpias Saucedo y fue publicado el año 1942, celebrando el Centenario del Beni. Está respaldado por una amplia documentación archivada en la Prefectura del Beni, a la que él tuvo fácil acceso, cuando fue “El Secretario” en ella. Aborda en él, la fundación de las misiones en Moxos y la evolución política del Beni en la época Republicana, enfocada en el siglo XIX, mostrando lo que llega a Moxos durante el auge de la quina, de la creación del Departamento del Beni y del millonario comercio internacional generado por el auge de la goma elástica. Este libro es un valioso referente histórico para el Departamento del Beni y los mojeños-benianos; porque es el único que salva su historia a lo largo del siglo XIX.
“HISTORIA DE MOXOS”: Fue publicado el año 1944 y José Chávez Suárez, su autor, fue el primer investigador que estudió y difundió, con noble sentimiento benianista, la historia de Moxos. La que enseñaba y extendía, también, a través de charlas y de artículos publicados en los periódicos. En este libro muestra y explica, cronológicamente, lo que fue Moxos antes de la Colonia, las expediciones incásicas, militares y religiosas tras la conquista de Moxos, la conquista jesuítica, la evangelización del mojeño precolombino, la fundación de las misiones de Moxos, hasta llegar al nacimiento de la República y la creación del Departamento del Beni.
“SIRINGA”: Para unos es novela y para otros, crónicas vivenciales. Su autor es Juan B. Coímbra y fue publicada el año 1946, patrocinada por el Estado. Esta memoria testimonial, pura y cruda, rescata los hechos reales vividos por él, entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando el auge de la goma elástica imponía el ritmo de la vida en la región amazónica de Bolivia y llegaba al Beni toda clase de aventureros, sobre todo jóvenes, en busca de oportunidades y riqueza. Fueron momentos duros y trágicos para el siringuero explotado y esclavizado, al que se le aplicaba el látigo, cuando no cumplía con “su tarea laboral” y la bala del Colt, el Winchester y el Mauser, cuando se rebelaba y huía.
“SEQUÍA”: Es para algunos, la primer novela escrita en el Beni. Su autor, Luciano Durán Böger, la publicó el año 1960. A través de ella se palpa el sufrimiento de un pueblo que enfrenta las inclemencias de una larga y devastadora sequía, el implacable y sofocante clima de la prolífica y asombrosa llanura beniana y el drama de una paciente y valerosa población que no se amilana y enfrenta, silenciosamente, dicha lacerante realidad.
POESIA BENIANA INFANTIL
“YO JUEGO A LA ESTANCIA”, para mí, es el primer poema publicado en el Beni. Lo hace suyo y lo guarda la tradición oral, cuando finalizaba la primera mitad del pasado siglo XX. Su autor, el profesor normalista Rafael Álvarez Carvalho, autor también del poema “EL ARROYO DE TRINIDAD”, lo popularizó el año 1945 por conducto de sus alumnos del 5to. y 6to. de Primaria, cuando estaba de Director de la escuela “Juan Francisco Velarde”. Este musical poema, que rescata los juegos de los niños de esos días, dice:
Con vacas de hueso
yo juego a la estancia
con toros de tabas
le doy importancia.
Con lienzo de palma
tacuara y chuchío
imito el corral
en medio bajío.
Tengo un carretón
que es una quijada
partida en el medio
y atrás horadada.
El timón es hueso
de algún ternerito
que le dio la peste
y murió tiernito.
El toldo es un cuero
de un sullo bonito
que de haber nacido
pudo ser torito.
Los bueyes son tabas
con yugos de palma
atados con liña
y con mucha calma.
La casa es de lata
sacada de un tarro
la leche es el agua
y el queso es el barro.
Y así paso horas
jugando a la estancia
sintiéndome hombre
de gran importancia.
Cuando yo sea grande
seré un estanciero
con vacas de veras
y un ágil lacero.
Y tendré un caballo
con montura e’plata
y una hermosa casa
pero no de lata.
Los niños de los cursos antes mencionados se adueñaron de él y lo extendieron en el pueblo, volviéndolo popular: lo repetían, recitándolo y cantándolo en sus casas y en sus juegos, todo el tiempo. Oscar Velarde Vejarano, uno de esos niños que estudiaba en la escuela “Velarde”, le puso música, cuando mayor, y lo popularizó a través de su bombilla “Los Sendeños”, reconocida a nivel local y nacional.
En “LOS VERSOS DE LA INFANCIA”, un poema infantil popular en su tiempo, Félix Sattori Román, su autor, trasunta el temor a la “escuela de la palmeta” y rescata “la honda”, usada por los niños de entonces; él dice:
Con palca de guayabo
y con resorte negro
fabricaré mi honda
y me haré cazador.
No volveré al colegio,
no estaré más en clases,
con cuatro palmetazos
me aplazó el profesor.
Voy a ir a una estancia
con Javiercito Chávez,
a arrear los ganados
cada tarde al corral.
Ordeñaré las vacas
montaré los terneros,
y cazaré chaicitas
por entre el matorral.
Al tajibo más alto
subiré a buscar nidos
trabuscaré el hornito
del tiluchi cantor.
Los tordos y maticos
abatirán su vuelo,
y volveré a la casa
colorado del sol.
No iré más al colegio
vagaré por las pampas,
como buen estanciero,
¡jinete y cazador!
A continuación, para dar al lector una visión más amplia de la poesía infantil en el Beni, incluyo a siete autores más.
Rosario Villarroel de Yabeta y su poema: “El BARQUITO”:
Sin que mi papito
se llegue a enterar,
construí un barquito
para navegar.
Pequeño, bonito,
liviano y veloz,
hecho con retazos
de blanco cartón.
Y quise anhelante
echarlo a flotar,
sobre olas inmensas
y rojo coral.
Pero tristemente
me puse a llorar,
porque hoy he sabido
que no tengo mar.
Oscar Rivero Aramayo y su poema: “DUENDECILLO VERDE”
Duendecillo verde
de sombrero grande
que simbas niñitas
de mirada azul
que escondes juguetes,
galletas y dulces
bajo la almohada
de ilusión y tul.
En muy poco tiempo
dejaré de verte
pues mi vida crece
lo manda el reloj
y te pido amigo
de mis fantasías
cuida de otros niños
y acompáñalos.
Daniel Céspedez Rodríguez y su poema: “RANITA SERENATERA”:
Tu boquita es colorada
ojos claros almendrados
tu figura diminuta
ranita serenatera.
Un palacio es mi tapera
porque escucho tu cantar
entre malvitas floridas
a la orilla del agual.
No necesitas presentación
para cantar cuando quieras
ranita del alma mía
te quiero de corazón.
Ranita serenatera
tu cantar es una Ley
pues tienes que hacer llover
aunque San Pedro no quiera.
Marciano Wunder Taborga y su poema: “OH, DIVINO MAESTRO”:
Oh, Divino Maestro
Mensajero del Amor,
eres perla y alabastro
de sublime resplandor.
Es inmenso tu candor
que destella viva luz,
oh, Maestro Jesús
dame el peso de tu Cruz.
Hugo Villanueva Rada y su ronda: “PEPE EL RATÓN”:
Ni un poquito lo quiero al gato
porque es malo y comilón;
porque a cada rato
se quiere zampar un ratón.
Pero yo tengo un gran amigo,
que es amigo de verdad;
me da queso y me da amistad,
gran amigo es luchín.
Vamos a cantar,
Vamos a cantar
Un canto de hermandad.
Vamos a cantar,
Vamos a cantar
Un canto a la amistad.
Hernán Cortez Körner (“Pacote”) y su fábula: “EL CAMALEÓN Y LA PUCARARA”:
Un Camaleón, piedrecitas
a una Pucarara lanzaba
aprovechando el camuflage
que la naturaleza le regalaba.
Llena de rabia la Víbora,
siseaba sin moverse
y al no descubrir al intruso,
terminó ella por morderse.
Apenado don Camaleón
por lo que había sucedido,
cabizbajo atinó a decir:
-Yo, quería ser tu amigo-
Moraleja: No busques amistad en quien vive de la perversidad.
Hernán Cortez Körner (“Pacote”) y su fábula: “EL GUSANO Y EL SEBORO”:
Cantaba un Seboro contento
en la entrada de su agujero;
el tiempo de agua llegaba
trayéndole alimento pasajero.
Un verde Gusano que comía
tiernas hojas de una planta,
al escuchar al Seboro,
le dirigió tales palabras:
-La flojera, estimado vecino,
jamás será compartida
por quienes creen en Dios
y aman de veras la vida-
Moraleja: El indolente y el flojo viven de sus abrojos.
Zoilo Salces Paz y su poema: “NIÑO MOJEÑO”:
Mojeñito, piel morena,
canto de brisa y aurora,
arbolito de amazonia
hecho de lluvia y de sol.
En tu inocente mirada
y en el aire de tu vuelo,
hay la paz y la alegría
de los aires de la tierra.
Los murmullos de los ríos
y el verdor de nuestros montes
en secreto se fundieron
y llegaron a tu alma.
Con tu risa cristalina,
con tus juegos y tus sueños
nuestros pueblos y ranchitos
tejen rumbos de esperanzas.
Soñador de tiernas alas
y de soñar fabuloso,
capullito hijo del alba
al que la brisa acaricia,
haz llegar al niño aymara,
al niño quechua y chapaco
tu pasión de boliviano
y tu sentir moxitano.
Ábreles tu corazón
y cuéntales de tus sueños,
haz que sientan tu energía
y que sepan de tus ansias.
Luego sigue tu camino
cuidando de tu candor
y enfrentando lo penoso
con firmeza de cerril.
No vayas por esos rumbos
donde las almas se pierden,
ve derecho hacia la cumbre
y serás un vencedor.
Zoilo Salces Paz y su poema: “DEVASTACIÓN”:
La pampa arde furiosa,
sus grandes llamaradas
acaban en instantes
con todo lo que encuentran.
Sus densas humaredas
contaminan el aire
y al sol y al cielo cubren
con su manto de luto.
La fauna huye aterrada
y el pajonal sucumbe,
el infierno de fuego
desola y deja muerte.
Zoilo Salces Paz y su ronda: “MORENA”:
Morena es una niña
bonita y aseadita
que viene a su kínder
alegre y peinadita
alegre y peinadita
la la la la la …
Morena en la clase
sentada en su sillita
escucha a su maestra
atenta y calladita
escucha a su maestra
atenta y calladita …
Morena en el recreo
para su alma alegrar
busca a sus amiguitas
y se pone a jugar
busca a sus amiguitas
y se pone a jugar
la la la la la
Zoilo Salces Paz y su fábula: “LAS HORMIGAS Y LA CASCABEL”:
Las Hormigas Podadoras
trabajando todo el día
en una loma cercana
sus cargas almacenaban
y nuevas cuevas hacían.
La Cascabel se reía
viéndolas en su trajín
y dormía todo el día
mientras ellas trabajaban
Cuando llegaron las lluvias
todo el monte se inundó,
las Hormigas se salvaron
y cercada por las aguas
y por falta de alimento
la Cascabel pereció.
MORALEJA:
QUIEN SABE SER PREVISOR LA VIDA PUEDE SALVAR.
Zoilo Salces Paz y su microcuento: “EL TORO QUE FUE REY” (con menos de 100 palabras):
Un viejo Toro, otrora orondo rey de su chucarona tropa, luego de perder su corona, vencido por un joven toro, cargando su pesado y doloroso drama se hundió en el paraje menos conocido de su prolífico y vasto verde campo.
“¡¡No te rindas, no te rindas, viejo Toro…!! La vida sigue, mira el horizonte de tu mágica tierra y encontrarás, lo aseguramos, nuevos rumbos y motivos para seguir soñando y gestando nuevas esperanzas…” Le decían el Sol y la Luna, cada vez, y él, un día de esos reaccionó.
Zoilo Salces Paz y su microcuento: “EL EXPLORADOR Y EL LAGO” (con menos de 100 palabras):
Guardó su mapa y gritó, con gran alegría: “¡Estoy en el Rogaguado, no hay duda!!”
“¡Cierto, estás en mi lago!!”; dijo un murmullo.
Miró en su derredor. Creyó que lo había imaginado. Vio, cerca, grandes cabezas quietas de caimanes y admiró arboles llenos de blancas garzas. Luego, hundió su mirada en el cautivador paisaje, como prendido en el límpido cielo azul de lontananza…”¡Maravilloso ecosistema, aquí se ve la mano del Señor!”; pensó.
“¡Soy su cuidante…!”; aclaró la voz murmullo.
“¡Es el Jichi…! El mito es cierto”; pensó él.
EL OCASO DE LA LITERATURA ORAL
La literatura escrita en el Beni, cuyo ciclo lo empujó la llegada de la imprenta a principios de los años 80 del siglo XIX, no afectó a la literatura oral; la que siguió viva y popular hasta mediados del siglo XX. El periódico generó en el Colegio Nacional “6 de Agosto”, inaugurado el 6 de abril de 1888, un activo y creativo movimiento de adolescentes aficionados a la literatura. En él se editaban periódicos estudiantiles, se alentaba el teatro, cuyos elencos actuaban públicamente, y se convocaba, cada vez, a concursos de cuento y poesía.
El progreso, como sabemos, trae cambios: arrincona unas cosas y hace desaparecer otras. La tradición oral mojeña-beniana, con ella nuestra literatura oral, sufrió dos duros golpes a mediados del pasado siglo XX: el primero, con la llegada de la librería, y el segundo, con la llegada de la radiodifusión.
El golpe más duro se lo dio la librería, donde la gente encontraba novelas, cuentos, poemarios, revistas, historietas…y los padres de familia y maestros encontraban fábulas y cuentos infantiles clásicos: “Hanzel y Gretel”, “La Bella Durmiente”, “Rapunzel”, “Barba Azul”, “Caperucita Roja”, “Blanca Nieve”, “Pinocho”, “Pulgarcito”, “La Cenicienta”, “El Gato con Botas”, “Gulliver”…y otros; cuentos de la tradición oral europea rescatados por reconocidos escritores: los hermanos Jacob y Wilhem Grimm, Juan de la Fontaine, Charles Perault, Félix María Samaniego, Antonio Machado…
Poco después, cuando llegó la radiodifusión cautivando a mayores y menores con sus programas musicales, las tradicionales “tertulias”, hondamente arraigadas en el pueblo, languidecieron poco a poco, llevándose con ella a la literatura oral y hundiéndose cada vez más en el olvido.
DE MI LITERATURA ORAL A MI LITERATURA ESCRITA
Compraba para mis hijos, cuando pequeños, esos cuentos clásicos infantiles. Se los daba para que los miren, con la idea de interesarlos por sus contenidos y por la lectura. Ellos miraban sus ilustraciones, como seducidos y olvidados del tiempo. Con esos cuentos despertaba en ellos interés por el libro, la lectura y la escuela. Me pedían que se los lea; lo que hacía con las pausas impuestas por los signos ortográficos y explicándoles los significados de las palabras, que no están en nuestra habla y raras para ellos.
Supe, observándolos y a través de sus preguntas, que ellos, mientras escuchaban, creaban mundos de fantasías con realidades distintas, buenas para ellos, donde ganaban los buenos y se imponía siempre el bien. Lo que me llevaba a pensar que no veían bien algunas cosas de nuestro mundo real y que, también, eso mismo podía pasar con otros niños.
En esos momentos nuestra comunicación era armónica y fluida. Cuando ya no habían más cuentos, se los volvía a contar, cambiándoles un poco la forma. Como esto no parecía interesarles ni gustarles, me pedían otros, distintos. Así me empujaron a inventar cuentos orales. Lo hacía conectando, lo mejor que podía, la ficción con la vida y con las maravillas de nuestra asombrosa llanura, con los sueños y la sobrevivencia en sus vastos, diversos y dinámicos espacios de seres ocultos que se mueven silenciosamente, con las brisas que envuelven y acarician generando esperanza y suavizando sudores y cansancios, con los magníficos colores y la armonía de los cautivadores amaneceres y atardeceres tropicales…Despertando en ellos interés, entusiasmo y orgullo por la tierra y el pueblo que los vio nacer.
En ocasiones, pasado un tiempo, sorprendiéndome, me pedían que vuelva a contarles algunos de ellos. Lo que me hacía pensar que podían gustarles a otros niños. Alentando por eso, esa literatura oral: cuentos, fábulas y poemas infantiles, inventados en distintos momentos y espontáneamente, la empecé a rescatar en cortos bosquejos, para no olvidarla.
Esos bosquejos, que guardaba, como ocultos, y que sacaba ocasionalmente, cuando se daban espacios propicios y condiciones anímicas, para mejorarlos, lo más que permitía mi conocimiento del Castellano y de la Gramática, buscando plasmar con ellos buenos textos literarios.
Así estuvo guardada mucho tiempo. La empecé a ordenar en la década de los 90, acomodándola como libros. Tenía 6 libros inéditos a mediados de esa década. Lo hacía pensando en nuestras escuelas, donde no teníamos una bibliografía regional y la aculturación se extendía cada vez más.
Mis primeros libros: “Cuentitos de Taita Juan” (con 14 cuentos infantiles) y “Cantares desde el palmar” (con poemas y fábulas infantiles), fueron editados semiartesanalmente, el año 2000; debido a que no encontraron quién los patrocine. Empezaron a ver la luz pública en el otoño de mi vida; porque mi literatura, inicialmente, no fue concebida pensando en publicarla.
Después, ellos dos y los otros cuatro inéditos: “Ecos en brisas de la Amazonia” (miscelánea literaria), “El Vigilante Invisible y el Castillo Verde” (novela infanto-juvenil), “Que no se apague la esperanza” (su continuación, novela juvenil) y “La génesis y los gestores de la Universidad Técnica del Beni”, vieron la luz pública en la Editorial “Tiempo del Beni”, donde su Gerente, el Lic. Jorge Melgar Rioja (+), un noble profesional comprometido con la cultura del Beni, me fiaba las ediciones. Tuvo las mismas consideraciones con mis 10 siguientes libros, publicados por ellos. Los cuatro tomos de “MUNDO MÁGICO INFANTIL” (2014): con adivinanzas, trabalenguas, poemas, fábulas en verso, rondas, cuentos y dramas, fueron los últimos que ellos me editaron.
Los otros 18 libros, publicados desde el año 2014 a la fecha, fueron editados en la Imprenta “Fortaleza”, de don Raúl Saucedo Zambrana; a quien pago el 50% adelantando y me facilita, dándome un poco de tiempo, el pago del otro 50%. Entre estos 18 libros están: “DIEZ CUENTOS BENIANOS CON HISTORIA” (donde la ficción está ligada con elementos de la historia de Moxos-Beni), “CUENTOS MOJEÑOS Y GERMÁN BUSCH EN SUS AÑOS JUVENILES” (10 cuentos, donde la ficción está ligada con elementos de la cultura del mojeño prehispánico, y el perfil biográfico de la niñez y juventud de Germán Busch), “33 CUENTOS Y UN POCO DE HISTORIA” (3 cuentos cortos, 30 microcuentos y 7 artículos con temas históricos), “HISTORIA DE TRINIDAD Y DE LOS TRINITARIOS” (50 capítulos y cerca de 500 páginas), “MOXOS-BENI, LAS MISIONES Y EL ORO DE SAN SIMÓN” (historia regional), “HUELLAS IMBORRABLES” (miscelánea: memoria, vivencias y poesía)…Los otros 12 contienen temas diversos de la historia de Moxos-Beni.
Dos nobles benianos, Félix Melgar Gualujna y Sinforiano Ortiz Muitimo, singulares amigos y geniales artistas plásticos, son los ilustradores de mis libros.
FINAL
Rescatar y difundir la memoria histórica del Beni, el espíritu amazónico-mojeño que vive y se mueve en ella, fue y sigue siendo importante y fundamental para mí; porque un pueblo sin memoria, que ha olvidado sus raíces y no sabe de dónde viene, es un pueblo sin honor ni dignidad, débil y sin rumbo, expuesto a la aculturación y al sometimiento.
Santísima Trinidad, octubre 2026
P.D. Dedicado con honda gratitud, a las nobles personas que ayudaron a construir mi obra literaria: mi esposa y mis hijos: transcribiendo, diagramando y promocionando mis libros; los maestros y los estudiantes locales: acogiéndolos, valorándolos y utilizándolos en el aula; sus dos ilustradores: destacados artistas plásticos benianos; y a quienes, últimamente, facilitaron con prepagos sus impresiones.