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PREOCUPACIÓN SUPERLATIVA: FRAUDE EN EL CAFÉ

Dr. Mg. Raúl Pino-Ichazo Terrazas.es abogado, posgrados en Filosofía y Ciencia Política Maestría CIDES-UMSA, Alta Gerencia para abogados, Interculturalidad y Educación Superior, Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación, Docencia en Educación Superior, Consultor con titulo de CECAP, doctor Honoris Causa en Humanidades. Cambridge International University, profesor universitario en pre y posgrado.

PREOCUPACIÓN SUPERLATIVA: FRAUDE EN EL CAFÉ

El ingenio de los humanos es inagotable, empero, esa realidad no empece que algunas personas empresas empleen ese atributo en lo morboso del fraude. Pobres y ricos disfrutamos del café al despuntar el día y durante su decurso, solo varia la calidad, pero es café puro.
Ese ingenio comprobó que tres millones de personas saborean el café de la mañana, entonces, emergió la maldad del fraude y decidieron, sin detenimiento ético, a explotar el mercado de los consumidores, adulterando el café y registrando cuantiosos ingresos adicionales. Para este delito no hubo consideración al prójimo, introduciendo la adulteración del café con aditivos como la soya, la madera molida, algunas gramíneas y hasta piedras molidas.
Son substancias peligrosas contenidas en el café adulterado, que causan grave deterioro de la salud en personas alérgicas y malestares sobrevinientes en las sanas. Estas micro toxinas, además de los colorantes artificiales, generan reacciones en la piel y en la digestión, alterando los beneficiosos ácidos gástricos para la digestión.
El columnista se declara adicto al café por los beneficios que entraña su consumo, además de su sabor excepcional: incentivación de la actividad cerebral, agudeza mental, excelente antioxidante y un suave diurético. El café inhibe las alergias crónicas y atenúa el progreso de la enfermedad de Alzheimer (médico alemán), previene el cáncer y otros significativos beneficios que pueden ser corroborados por los profesionales dietistas.
El fraude del café es una estafa económica y un riesgo significativo para la salud, ante el cual nos exponemos, como parte de los millones de bebedores de café. Este fraude ha ingresado a países de producción masiva como el Brasil, donde los controles estatales descubrieron variedades de café con granos no declarados en la determinada categoría obligada a publicar, para el conocimiento del consumidor. El café en polvo disimula la mezcla con los perniciosos aditivos citados en líneas superiores.
También en Italia, país de considerable consumo de café, sobre todo en la modalidad de expreso, se comprobó esta cadena de fraude por el diferente tamaño de los granos que se muelen al instante para ser filtrados y servidos.
La interrogante importantísima es: ¿Como identificar este fraude? El consumidor debe ser muy prolijo en examinar la tapa y las etiquetas de las certificaciones del café que compra, observar el tamaño regular y uniforme de los granos y no disímil. Comprobar el aroma del café; si no despide aroma es fraude; si huele a tierra o la tierra mojada (petricor) no es puro; comprobar el origen del café; por ejemplo en Bolivia Los Yungas, en diferentes provincias. Si el precio es demasiado bueno se recomienda desconfiar de su pureza y no comprarlo.
Tenemos en frente un delito que se debe erradicar, pues nos preocupa sobremanera y que, a las mentes sanas, nunca se nos ocurrió imaginar que sucedería, sin embargo, así es, cuando se procede con el propósito diabólico de envenenar al prójimo que enriquece a la industria cafetalera; dominados por la codicia y el desprecio a la salud de los consumidores que conforman la democracia del café.
La región de los Yungas que se consolidó como la más progresista en el cultivo del café, produciendo café de altura de suprema calidad y presentación de lujo, a nivel europeo y norteamericano, debe reunir fortalezas y estar preparada para cualquier intento de fraude.
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