lunes 02 de noviembre de 2026 • Trinidad, Beni
Beni

Rurrenabaque combina turismo y biodiversidad, pero enfrenta escasez de combustible y presión sobre Pilón Lajas

La ciudad beniana, conocida por su atractivo natural y su actividad turística, también lidia con filas por carburante y con la limitada capacidad de control en la reserva de la biosfera y TCO Pilón Lajas.

Rurrenabaque, en el norte del Beni, mantiene su perfil de destino turístico por su cercanía con áreas de alto valor ecológico y por la actividad económica que gira en torno al turismo, la agricultura y la pesca. A pocos minutos de la plaza principal está la laguna Los Sauces, un área protegida municipal donde se observan capibaras, aves, reptiles y el caimán negro en su entorno natural.

José Guzmán, guía turístico local, destacó el valor del lugar al señalar que se trata de un área protegida municipal donde se puede apreciar la riqueza natural de la zona. También mencionó la laguna Los Sauces y la vertiente como espacios que, dijo, hacen afortunada a la población por contar con ese patrimonio.

La ciudad se conecta con San Buenaventura, en La Paz, a través del puente sobre el río Beni, infraestructura que facilita el tránsito de pasajeros y el intercambio comercial entre ambos municipios. En el área urbana, el mototaxi es el principal medio de transporte, con tarifas que van desde 5 bolivianos dentro del pueblo hasta 7 bolivianos para llegar a la terminal.

Sin embargo, el sector del transporte local enfrenta dificultades por el desabastecimiento de carburantes. Conductores de mototaxi reportaron largas filas para conseguir combustible después de varios días sin provisión regular, y señalaron que en el mercado informal se llegó a pagar hasta 200 bolivianos por 20 litros.

En las cercanías de Rurrenabaque se encuentra la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas, creada el 9 de abril de 1992 y con una extensión aproximada de 400.000 hectáreas distribuidas en cuatro municipios de Beni y La Paz. Su director, Álvaro Segovia, explicó que la reserva tiene un estatus doble por estar superpuesta a territorios indígenas.

Segovia indicó que en el área viven 23 comunidades de los pueblos Tsimane, Mosetén y Tacana, que participan en las tareas de conservación. También advirtió que la vigilancia resulta insuficiente, ya que la reserva cuenta con 12 guardaparques para resguardar toda su extensión.

Entre las principales presiones sobre el área protegida, la dirección de Pilón Lajas identifica incendios forestales, actividad minera, pesca comercial y pesca ilegal. La preservación del ecosistema, tanto en Rurrenabaque como en Pilón Lajas, aparece así como un elemento clave para el desarrollo local y la protección de la biodiversidad regional.

La Palabra del Beni · Decano de la Prensa Beniana