Luego de la sesión marcada por gritos e incidentes en la Cámara de Diputados, en la que Roberto Castro fue reelegido como presidente por aclamación, el viceministro de Coordinación Legislativa, Wilson Santamaría, relativizó lo ocurrido y afirmó que el Congreso siempre tuvo un nivel de complejidad para llegar a consensos.
Santamaría sostuvo que en la Asamblea Legislativa, “hace 50 años”, existen dificultades y tensiones para alcanzar acuerdos, por lo que consideró que lo sucedido no es una excepción. A su juicio, siempre hay “raspones” en ese proceso y pidió dejar atrás el episodio para que el Parlamento retome su trabajo.
El viceministro también responsabilizó a la minoría de Diputados por el desorden registrado durante la sesión. Dijo que ese sector generó división y demora en la conformación de la directiva, y cuestionó que se haya actuado con gritos e incidentes en medio del debate.
Castro fue proclamado presidente de la Cámara pese a que no se realizó una votación, en una sesión cuestionada por acusaciones de negociados, transfugio e irregularidades en el reconocimiento de bancadas presuntamente ilegítimas y en el cuoteo de cargos.
Santamaría señaló además que, superado este “momento especial”, espera que el Parlamento vuelva a concentrarse en su labor legislativa. Aunque aclaró que no interviene en los asuntos internos de la Asamblea, pidió que los legisladores avancen en la aprobación de las leyes enviadas por el Ejecutivo.
En contraste, la diputada Lissa Claros, del bloque que rechaza la proclamación de Castro, insistió en que hubo irregularidades en la sesión. Denunció falta de quórum y afirmó que no existió votación, sino una aclamación. También acusó al ministro Óscar Mario Justiniano y al presidente Rodrigo Paz de haber influido a favor de la reelección del titular de Diputados.