Moscú celebró este sábado la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de bloquear una ley aprobada recientemente por el Congreso que contemplaba un amplio paquete de sanciones contra el sector energético ruso.
Dos días antes de que la norma entrara en vigor, Trump firmó una orden ejecutiva con la que dejó sin efecto las sanciones y aranceles previstos en esa legislación, impulsada por el fallecido senador republicano Lindsey Graham.
La medida fue recibida como un nuevo revés para el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien sostuvo que la decisión “premia” a Vladimir Putin. En redes sociales, Zelenski afirmó que Estados Unidos desestimó por completo la ley Graham, que —según dijo— debía ejercer presión sobre Rusia para terminar la guerra.
La norma autorizaba al mandatario estadounidense a imponer aranceles de hasta el 100% a los principales compradores de petróleo y gas rusos, entre ellos India y China. También apuntaba contra Putin y otros altos cargos, además del sector ruso de la Defensa y la llamada “flota fantasma” de buques petroleros utilizada por Moscú para eludir sanciones occidentales desde la ofensiva en Ucrania iniciada en 2022.
En la orden firmada por Trump se señala que, por los intereses nacionales de Estados Unidos, se deja sin efecto la aplicación de esas sanciones, restricciones y derechos previstos en la ley.
Desde Moscú, Kirill Dmitriev, emisario de Putin, calificó la suspensión como “un momento importante y realmente histórico”. Dmitriev participó en los últimos meses en conversaciones directas con los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner sobre el futuro del conflicto en Ucrania.
Según la nota, Trump dio marcha atrás en las sanciones después de alcanzar este mismo mes un acuerdo con Putin para que Rusia abastezca de diésel los mercados estadounidense y mundial a cambio de un alivio de las sanciones norteamericanas.
La decisión se produce a pocas semanas de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre en Estados Unidos, en un contexto de descontento por la subida de los precios de los carburantes. Trump se juega la mayoría republicana en el Congreso.
Zelenski, por su parte, ha endurecido su mirada hacia Bruselas ante el deterioro de la relación con Washington. El viernes estuvo en la capital belga para pedir a sus aliados más de 70.000 millones de dólares adicionales para financiar el esfuerzo de guerra en 2027. Emmanuel Macron, presidente saliente de Francia, dijo que aún es temprano para precisar una cifra, aunque aseguró que los europeos no abandonarán a Kiev.
La semana también estuvo marcada por las quejas de Zelenski sobre restricciones en el uso de los servicios satelitales de SpaceX, empresa de Elon Musk, considerados clave en la defensa frente a los proyectiles rusos. Sin criticar directamente a Washington, el mandatario dijo en Bruselas que su equipo mantiene conversaciones con negociadores estadounidenses y que podría reunirse con ellos en los próximos días.